"Creo firmemente que nadie debe despreciar los impulsos secretos y las alarmas de peligro que nacen en nuestro interior, incluso cuando creemos que estamos más seguros. Nadie podrá negar la existencia de tales advertencias que siempre nos previenen de algún peligro y por qué no hemos de pensar que provienen algo que se preocupa por nosotros, bien sea supremo, inferior o subordinado, y que pretende ayudarnos."
— Daniel Defoe en Robinson Crusoe